Hijas insepultas | Lina Zerón

A levantar mi voz de hembra vengo a esta ciudad,
a reclamar luz a este gobierno dirigido por escorias,
donde las madres sobre la tierra se arrodillan,
donde yacen tantas hijas insepultas.

Hoy me encuentro en esta ciudad de violentados vientres,
de quebradas cinturas bajo el peso del macho,
los tallos de flores recién abiertas rotos,
la sombra del silencio crece en las calles,
ante las plegarias la tierra estremecida aúlla
del destruido futuro de tantas mujeres
de anónimos rostros.

En la noche las ánimas crepitan de horror
en ésta ciudad de cenizas esparcidas
y los retratos familiares desfilan con pancartas:
¡No mi hija, ni una muerta más!

….
A LI–YU

En esta ciudad cada minuto mure una canción de cuna
de una hija que no nacerá
por el pecado de ser hembra.
La extraerán mil cuchillos del útero de su madre
y por estirpe podría ser emperador si hombre fuera
pero es luna, es loba, es mujer.

Mi congoja se suma a al llanto de la noche.
Y quisiera morir de vergüenza por aquél que nos humilla,
de arder en la hoguera de la fiebre mortal de los magnicidios,
dolerme en las hojas pisoteadas por los varones reyes,
de gemir en las ramas que braman con el viento.

En esta ciudad sobre poblada todas tenemos culpa
de ser partícula ínfima de otra hembra,
porque no habrá bienvenida,
sólo una imaginaria tumba.

Éstas leyes absurdas no matan con el mismo cuchillo
a ellas y a ellos,
porque ellas morirán antes de haber nacido
por ser hembras.
Cortesía del autor. Del libro Ciudades donde te nombro. Unión y UNEAC, La Habana, 2006.

 

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