Categoría: Antología de poesía virtual

Nochixtlán | Claudia Marcela Soto Leyva

La boca se amarga, la náusea escala al espíritu
en las venas hierve la impotencia
el miedo hiela la esperanza
la crueldad se palpa al deslizar los dedos sobre el teléfono móvil y leer la nota.
Los pies estáticos aguardan la señal allá en la tierra del dolor
los sonidos de los disparos anunciaron un atardecer teñido de escarlata.
El país murmura, hay una sola palabra en los labios: Nochixtlán.

Brota la frustración salada de los ojos, deseo de cambio.
El dolor ajeno se atora en las gargantas, quema el respirar
en las redes cuelgan videos en los que arde un pueblo, llora la patria
las armas se accionan, la niebla cae encapsulada desde el helicóptero, lo invade todo.

Falta el aire, aguantan la respiración… el pueblo no encuentra refugio;
en los teclados, en las pantallas, se pulsa una sola palabra: Nochixtlán.

El mundo contiene el aliento; se enciende la ira, arde la indignación
sobre México se yerguen las miradas acusantes.
Los oídos están alerta al anuncio de un gobierno infame;
crimen de estado, represión del pueblo, corona de silencio.
En un susurro, viaja una sola palabra: Nochixtlán.

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¿Cómo se puede morir? | Claire Joysmith

Las estrellas las cuentan.

Mil y una noches no las contarían
ni mil y un cuentos scherezadianos
para sobrevivir.

¿Y qué hacer?

La víctima muere agónica
una vez
des(a)nudando su karma.

¿Y qué hacer?

El agresor muere mil y una
en ignorancia profunda
su karma tocado
mil y un años por venir.

¿Y qué hacer?

La familia llora
mil y un más
multiplica odio dolido
su karma suspendido
entre opciones.

¿Y qué hacer?

Pues ¿cuántas noches de rabia inaudita
pueden caber en un vaso con agua
y una blanca pastilla para dormir?

¿Y qué hacer?

Las preguntas impactan
al surgir del implacable devenir:

¿Quiénes recibirán
compasión múltiple?

¿Y qué hare / mos?

 

Del libro Silencio de azules (2016)

CLAIRE JOYSMITH (Ciudad de México) es profesora, traductora, escritora y poeta, ha realizado proyectos cruzafronteras en la UNAM, así como en varias instituciones nacionales y extranjeras. Ha publicado ensayo crítico y creativo, traducción, narrativa y poesía de manera bilingüe. Silencio de azules es su reciente poemario (2016).

Llamarada | Sugey Navarro

En tus ojos, madre, el reflejo de la
huida en sangriento puntillismo
sobre este pueblo en sequía.

Sepia es el paisaje, sepia
–veladura a sangre seca–
desierto que detiene al tiempo.
Intento de permanecer despiertos
ante esta ficción que hipnotiza
en su reproducir constante,
amenizado por el himno,
ya satírico y cansado,
cual credo en boca de ateos.

Innegable abismo;
guían el paso veladoras
–una por cada muerto o ausente–
postradas en este altar eterno
de un México que ya no ríe de la muerte.

Yo no quiero convertirme en la pequeña flama;
hemos de ser la sangre que se enciende y clama.

Quiero ser en tu noche obscura, llamarada,
la antorcha que ilumina, el fuego
que podredumbre y maleza abrasa;
entierra voceros y malheridos.
Quiero incendiar la hojarasca
que ciega estos mis ojos,
tuyos,
ser una sola contigo,
madre.
Quiero ser hoy,
quiero ser mañana.

SUGEY NAVARRO (1991). Licenciada en Derecho por la Universidad de Colima, amante de las letras, ha publicado en medios locales impresos y electrónicos. Formó parte del proyecto radiofónico “Amor y desamor: poesía colimense en Universo 94.9” y uno de sus poemas ha recorrido el Estado de Colima, al lado de otras creaciones de mujeres colimenses, gracias a Celta Producciones y el Mes colimense del teatro, con la presentación “Poesía…¡a escena”. Fue becaria del Festival Interfaz 2016, con sede en Guanajuato y participó en la lectura de escritores Interfaz en el Estado de Colima.

Carta de confesión, 2008 | Isolda Dosamantes

A Gabriel Cruz Mayorga

Es una carga fuerte
somos un gigante mitológico cargando el mundo
nuestra espalda nudo
al no poder llegar a ningún sitio.

Hubo una vez un loco que habló solo.
Habló con la voz grande de Tlatoani,
nombró las heridas en la espalda del monte
nombró las cabezas de niños muertos en las montañas.
Los locos vierten en sus sílabas

lágrimas nocturnas,

consejos
ellos dibujan mundos donde las milpas crecen en tierra agreste.

Todos estamos locos
somos locos de un mundo
cargado de balas y esperanza,
de balas que nos encorvan con su chirriar puntal en la cabeza.

Amigo, algunos pierden, perdemos, la memoria.
No queremos saber
nos basta con el plato de frijoles a tiempo ,
la medicina,
con un ron para olvidar el trajín diario,
perdemos piso,
perdemos alma,
y como si eso no fuera suficiente
las mojadas,
las indígenas,
las pensantes,
las pobres espaldas sobrias que oyen y ven,
bombas,
como si al atacar civiles los grandes capitales sintieran cosquillas.

Y uno tan acá del otro lado,
hablando todo esto con su almohada
porque a nadie le importa Gabriel que mi cabeza de vueltas
y piense en cada cuerpo frío como se piensa en el amor.

El mundo está poniéndose más triste
se deprime la economía
y la falta de sol nos consume frente al diván o al escritorio.

¿Cómo empezó este mes Gabriel,
cómo se nos viene el mundo encima?

Nadie habla del porqué de las bombas,
si pudiera hablar con los de las armas
si pudiera Gabriel,
les diría que los civiles no,
¡qué los civiles no!
¡qué los civiles no!

ISOLDA DOSAMANTES (México, 1969). Poeta y académica. Es maestra en Creación y Apreciación Literaria (Casa LAMM). Ha publicado Apuntes de viaje, Praxis, 2012; Paisaje sobre la seda, Verso destierro, 2008; Gótico Florido Mub editoraz , 2001; Altura Lustral; Fundación Navachiste, 2000; Utopías de Olvido ITC, CONACULTA 1997. Desde 1997 se ha dedicado a la docencia en diversas instituciones como La Escuela de Escritores de la SOGEM, el Centro Cultural la Libertad, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, la Universidad de Xiangtan y la Universidad de Estudios Internacionales de Beijing, en China. Actualmente es directora de la Galería Casa de la Nube.

Día 26 / año dosmilcatástrofe | Aarón Hernán Flores Suárez

A los desaparecidos, la grandeza de haber sido hombres en el suplicio y haber muerto cantando.
Gonzalo Rojas

Mi corazón es un cometa 43 veces más grande que antes.

Mi alma es una fosa, un cráter;
un cráneo coronado de cruces blancas y
43 cirios iluminan su nicho, rodeándolo.

Mis ojos son tan sólo dos muchachos que resisten,
atrincherados en lo oscuro de la pesadilla interminable
en la que retumban 43 veces los cimientos de las catedrales.

En el descampado sereno de mi pecho cobrizo,
siembro de cabo a cabo, con mi arado presto
-en mi labranza ajada-,
las 43 semillas frágiles que brotan insepultas del suelo,
acariciándome el rostro con sus pétalos blancos como la calma.

En mis manos sostengo un fantástico coctel volátil
que ilumina de rojo las puertas de los palacios
y la oscuridad en que 43 rostros hermosos
desaparecieron cantando la noche del
viernes 26 de Septiembre del año dosmilcatástrofe.

¡Y es por eso que cada mano honesta empuñará una fusta y,
con azotes, arrastrará por el mundo, de parte a parte y desnudo,
a aquél infame que ose mancillar nuestras voces
y levantar su imperio tiránico
sobre las fosas que tiempo antes fueron
rebosadas con nuestros cadáveres!

¡Será entonces el silencioso cantar de las llanuras el que los acune entre sus pliegues,
les arrulle el canto de las leyendas de los 43 muchachos
y su increíble ímpetu
-monumental como las catedrales-,
y los campos de cruces la mortaja blanca que cubrirá
con indecible paciencia de santo, hasta desvanecerse,
sus rostros irreconocibles vejados por el látigo!

Y velados por mi pensamiento cándido como un lázaro
y sobre su ausencia cúprica,
mi nostalgia cubriéndola como una pátina,
serán acompañados con su corazón de bosque húmedo
y sus alas prístinas como una alabanza alzada,
al pie del desasosiego humano que los reclama y abraza,
por el largo e intranquilo camino de la trinchera al borde de la cama,
a la humanidad solemne y su recuerdo amplio
y accidentado como una cordillera,
que se abre para ustedes
de par en par,
apacible como una casa.

AARÓN HERNÁN FLORES SUÁREZ (México, D.F., 1993) Aprender a leer es lo mejor que le ha pasado en la vida. Coetáneo del nuevo peso mexicano y el formato PDF. Autor del poemario Caudal en mano, Editorial El Escriba (Buenos Aires, Argentina). Estudiante de Lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).